El arte como rehabilitación: Proyecto Cervantino para Todos

Por Liliana Padilla

 

“He estado en cárceles alrededor del mundo y la principal cosa que tienen en común es desperdicio. Desperdicio de tiempo, desperdicio de oportunidades, desperdicio de potencial humano”.

–Angela Findlay

 

Angela Findlay es una artista, conferencista, escritora, consultora y profesora británica que desde la década de 1980 se ha interesado por instigar el cambio emocional y de comportamiento a través del arte. Éste ha sido el principal motor que la ha impulsado a través de su larga trayectoria enseñando arte en cárceles alrededor del mundo, demostrando que el arte y la creatividad pueden cambiar las actitudes y circunstancias de las personas y generar un cambio crítico en las personas, promoviendo la empatía y el arrepentimiento, dos elementos fundamentales de la humanidad. Angela, quien cuenta con un diploma en Terapia Artística, está convencida de que un enfoque meramente punitivo es contraproducente, y que una forma más efectiva de transformar el comportamiento destructivo de los delincuentes es fomentando su creatividad. Ella nos explica que simplemente el mostrar respeto y confianza hacia los reclusos, y hacerlos sentir en un ambiente sin prejuicios, les genera un cambio positivo en sus mentes y en sus vidas. 

Por tercer año consecutivo, el British Council en México ha sumado esfuerzos con el Festival Internacional Cervantino en proyectos que buscan acercar la cultura y el teatro a comunidades con poco acceso a los mismos. En 2014, “El Proyecto Ruelas” se instauró por primera vez en el FIC, haciendo posible la creación de cuatro compañías de teatro no profesional en comunidades del estado de Guanajuato afectadas por la violencia y la desigualdad social, buscando generar espacios de convivencia a través de las artes, generando nuevas y mejores formas de relación social en las comunidades. 

En esta ocasión, junto con el Festival Internacional Cervantino (FIC), participamos en el proyecto "Cervantino para Todos", el cual se planteó el reto de acercar el teatro -y en particular, la obra de Shakespeare- a jóvenes de entre 13 y 16 años de edad recluidos en el Centro de Reintegración Social para Adolescentes de León, Guanajuato. Durante cuatro semanas, estos jóvenes trabajaron de la mano de Daniel Goldman, director de teatro y dramaturgo británico, para realizar una puesta en escena de la obra de Enrique V, de William Shakespeare.

El interés por el proyecto por parte de los jóvenes fue tal, que incluso uno de los participantes pidió a las autoridades del Centro que retrasaran dos semanas su liberación para intervenir en la representación teatral. La puesta en escena tuvo que considerar y adaptarse a las reglas, circunstancias e imprevistos del Centro de Reintegración: en cualquier momento, alguno de los jóvenes podía ser llamado para comparecer ante el juez, o algunas veces recibían noticias de sus familiares que les afectaban anímicamente y hacían que su representación fuera muy diferente. Por estas razones, la obra se limitó a 30 minutos de duración, y se realizaron dos presentaciones, una para los jóvenes internos del centro y otra para el público en general. El proyecto permitió que chicos y chicas trabajaran juntos, y la obra se planteó como un coro, en el que cada joven interpretaba todos los papeles, por la situación de que el grupo nunca era el mismo. El vestuario fue extremadamente minimalista: el uniforme en el centro es azul y blanco; para la obra los jóvenes vistieron ropa deportiva de colores negro y rojo. No contaron con escenografía: ellos mismos interpretaron los espacios, crearon las paredes, los caballos y las armas mediante al expresión y el movimiento corporal.

En algún momento se consideró modificar la trama original y ambientarla a un contexto contemporáneo: en lugar de una batalla entre ingleses y franceses, se pensó en un enfrentamiento entre bandas. Al final, se decidió no cambiarla, se trató de la batalla entre Francia e Inglaterra, de reyes, de príncipes y soldados. Los adolescentes representaron un guión moderno de Enrique V, pero con un lenguaje que conservara la esencia de Shakespeare.

Pero, más importante que el resultado, fue el proceso de aprendizaje y convivencia que se generó entre Daniel, los jóvenes del centro, Ángel Rubio, asistente de dirección, y Glenda Tejeda, directora de escena. Los chicos trabajaron con mucha seriedad y compromiso, y dado que no se trató de un proyecto obligatorio para ellos, estuvieron en la sala de ensayo por gusto y motivación. 

Los adolescentes además, participaron activamente en el proceso creativo de la obra: ellos fueron quienes crearon el cartel de la obra y quienes nombraron a su propia compañía de teatro: "Free Family". En el epílogo, expresaron sus sentimientos. Es muy conmovedor escuchar en sus propias palabras cómo han vivido esta experiencia y las positivas enseñanzas que les dejó el participar por vez primera en una producción teatral.

Tanto Daniel Goldman como Glenda Tejeda están convencidos de que el proyecto incidió para que los 14 adolescentes participantes se conviertan en mejores personas. Saben que pueden ocupar su tiempo y su talento en el arte y canalizan sus energías en algo positivo. Glenda, quien es egresada del Centro Universitario de Teatro de la UNAM; ha trabajado en producción escénica, en el área técnica del FIC y coordinado programas de teatro tanto para festivales y producciones independientes; nos platicó cómo postuló a la convocatoria de British Council para atender las necesidades que pudieran surgir durante el proceso creativo del proyecto. En sus palabras, el tener la oportunidad de participar en este proyecto, le ha dejado como enseñanza que "el arte en general y el teatro en particular, crean mejores seres humanos, pues permiten conocerse a través del juego, reencontrarse con heridas y sanar, sin culpables ni reproches, reinventarse una y otra vez para que surja la naturaleza del ser humano como ente amoroso". Agregó que se trata de "un elemento esencial en la reincorporación a la sociedad, ya que la marginación que sufren dentro de los centros de reintegración, los hace generar dinámicas destructivas que se eliminan sustancialmente con el trabajo creativo, específicamente mediante el trabajo escénico, ya que en éste se reconocen como seres creativos". 

Este tipo de proyectos son de importancia fundamental para el British Council, por lo que se espera que puedan recrearse proyectos similares en un futuro próximo, con el apoyo de socios como el Festival Internacional Cervantino y autoridades locales, como fue en este caso el gobierno del Estado de Guanajuato y las autoridades del Centro de Reintegración Social para Adolescentes, quienes quedaron abiertos a futuras colaboraciones.

Puesta en escena final de la adaptación de "Enrique V" presentada por los jóvenes del Centro de Reintegración Social para Adolescentes de León, Guanajuato.